El caballo, como nosotros, busca comodidad en su vida. Le gusta moverse, incluso debajo de nuestro peso, si está cómodo. Pero si la montura le molesta....
Un español nobilísimo que después de treinta minutos de monta, rechaza andar más; un holandés que se asusta y se desboca, embistiéndose ciego contra paredes y vallas; un árabe nervioso que nunca anda a paso ni para quieto; un PSI que ataca a quien entra su cuadra ¿qué tienen en común?
La montura, en principio, quita presión de la línea medial
del dorso, donde las apófisis de las vértebras están
poco protegidas, y la redistribuye sobre los músculos grandes encima
de las costillas, donde el caballo la aguanta mejor.
La adaptación de la montura al caballo es un asunto complicado, pero
hay unas pautas básicas que todos deberíamos saber.
Controlar que la montura no duele al caballo es un deber constante, un caballo cambia su forma con el trabajo y la edad y una montura que le servía bien puede acabar haciéndole daño.
Si protesta enfadado al palparle el dorso, sacude la piel en la cruz como si fuera a quitarse una mosca, se mueve nervioso, sacude la cola con ira, tiene músculos duros y contraídos, o hunde el lomo, es que tiene dolor. Debemos mirar si hay inflamación, calor o roces.
1. Si le duele en la cruz, la montura o sudadero está presionando: el puente puede ser demasiado ancho. Si no arreglamos el problema, acabará con llagas abiertas o infección que tardará meses en curar.
2. Si le duele por debajo de la cruz, el puente puede ser demasiado estrecho, un problema muy común. Afectará a su modo de andar al limitar la extensión del brazo y finalmente el músculo se atrofiará. Una montura que balancea también puede causar dolor aquí.
3. El dolor en el medio del dorso normalmente resulta por una montura que balancea: tiene más curva que el dorso del caballo.
4. El dolor en el lomo resulta por demasiada presión en la parte trasera de la montura: puede ser porque la montura se inclina hacia atrás al tener el puente demasiado estrecho, en una montura vieja que tenga los bastes comprimidos, por el mal asiento del jinete o porque el caballo anda invertido.
¿El canal central está abierto? ¿Los bastes son iguales
y sin bultos?
La ponemos en el dorso del caballo con sólo un sudadero fino.
Desafortunadamente, algunos guarnicioneros rechazan cambiar una montura nueva
aunque la hayamos cinchado sólo una vez. No podemos estar tan seguros
de que la montura sirva sin cincharla, pero si éste insiste en adoptar
esta actitud poco profesional, deberemos probar la montura sin cincha y con
nuestros estribos y acciones.
Si la cinchamos, deberemos usar el primer y el tercer latiguillos.
Pasamos los dedos por debajo del puente donde baja hacia el hombro. ¿Hay
espacio para que se mueva libre el omoplato, o presiona?
En ciertos casos, no hace falta que compremos una nueva, hay ajustes que podemos hacer. Un buen guarnicionero nos ayudará mucho a rellenar o igualar los bastes.
Hay que apreciar que un caballo que ha llevado una montura dolorosa mucho tiempo puede tener hábitos fuertes de evasión que pueden continuar después de cambiar la montura. Para evitar esto, es buena idea volver a empezar desde cero con unas sesiones en el picadero redondo como he descrito, llegando a convencer al caballo para que acepte la montura estando libre, no sujeto. Ayuda mucho a que el caballo vea que todo ha cambiado y que ahora no sufrirá.
Los buenos guarnicioneros van a ver el caballo y a medirlo o a probar varias monturas. Si no, tenemos que hacerlo nosotros lo mejor que podamos.
Las medidas en pulgadas (17”, 18”) se refieren a la largura del asiento: son para la comodidad del jinete, no del caballo. La anchura del puente normalmente se mide en centímetros o por descripción: superancho, ancho, normal, estrecho, superestrecho. Normalmente hay 5 anchuras, algunos fabricantes hacen incluso más. Zaldi también hace puentes de cualquier tamaño que queramos, si tenemos un caballo de forma rara.
Una buena montura representa no sólo una inversión seria, sino también un asunto muy serio para el caballo: vale la pena buscar los mejores sitios para comprarla. No es imprescindible comprar la más cara: si no es del tamaño adecuado, no servirá por muy cara que nos cueste. No vale la pena gastar todos nuestros ahorros en una montura nueva para un potro, en un año se habrá quedado pequeña: una sintética es una opción temporal más barata.
Las western están construidas con armadura, como las monturas inglesas, por tanto pueden provocar los mismos problemas. Suelen tener el asiento muy atrasado, no importará si el caballo es muy fuerte de dorso, pero castigará mucho a los caballos más débiles de lomo. Incluso en una montura western, el jinete no debe adelantar sus pies de manera desequilibrada.
La vaquera es distinta en construcción pero tampoco debe animar al jinete a cargar su peso en el lomo.
Están apareciendo monturas nuevas sin armadura; algunas tienen puente, otras no. Debemos examinar cómo y dónde los estribos están sujetos: no deben presionar la columna, ni provocar que montemos desequilibrados, con los pies adelantados.
Hay muchos matices y problemas más, pero espero, por lo menos, plantear la idea de que la primera cosa que debemos hacer cuando nuestro caballo empieza a “no querer trabajar” es escuchar sus protestas y examinar su dorso.
El esqueleto de
la montura, la armadura, lleva delante un arco de hierro, el puente, que sujeta
el resto de la armadura. El puente tiene que ser de anchura adecuada para
el caballo, si no, le hará daño.
Los bastes acolchonan la armadura. El canal central debe dejar libre la columna.
Los bastes tienen que tener la misma forma que el dorso del caballo, si no,
habrá presiones fuertes en ciertas zonas y nada en otras.
Es fácil comprobar
si hay dolor: abrimos la mano y presionamos por todo lo largo del dorso donde
toca la montura , sin usar las uñas. Debemos hacerlo cada vez que pretendamos
montar, notando las primeras reacciones del caballo.
Hay que ver que
una montura que se inclina hacia atrás dificulta la buena posición
del jinete, provocándole sentarse muy atrás y con los pies adelantados.
El caballo invertirá su lomo por el dolor que sufre, empeorando así
el problema y su comportamiento.
Cuando sacudimos
la parte trasera de la montura, no debe balancear como ésta .
Miramos el equilibrio
apoyando un cilindro (un boli redondo sirve) en el asiento. Debe caer en el
centro. Si cae por detrás del centro, montaremos desequilibrados y
cargando el lomo (4 arriba).
Montamos
en suspensión poniendo tres dedos entre la cruz y la montura. ¿Caben
con bastante espacio o están presionados por el puente demasiado ancho?
¿Cambia la presión cuando subimos y bajamos porque la montura
se balancea?
Pedimos a alguien
que pase la mano por debajo de los bastes donde nos sentamos. La presión
debe ser uniforme. Si la montura es demasiado plana para un caballo con el
dorso ensillado, la presión se concentrará delante y detrás,
pero no en el medio; si tiene demasiada curva, la presión se concentrará
en el medio y la montura se balanceará.
Medimos al caballo
en el punto donde se coloca el puente, moldeando un alambre fuerte alrededor
del caballo y llevándolo a comparar con las monturas nuevas en la tienda.
Llevamos también fotos del caballo y la montura vieja, tanto si le
sirve como si no, para ayudar al guarnicionero a aconsejarnos bien. Zaldi
ahora ofrece buenos consejos de cómo medir el caballo para sus monturas.